Nuestra historia
Nacimos pedaleando Venezuela
K1 empezó como empiezan casi todas las buenas historias sobre dos ruedas: en una salida dominguera. Éramos un grupo de amigos que subía La Culata y rodaba la Cota Mil con maillots importados que costaban una fortuna, tardaban meses en llegar y no estaban pensados para nuestro clima. Un día, entre café y empanadas de la parada obligada, nos hicimos la pregunta: ¿por qué no fabricamos nosotros la ropa que queremos usar?
Montamos nuestro propio taller y empezamos en pequeño: un lote de maillots para el club, cortados y cosidos por nosotros con telas técnicas escogidas una por una. Los estrenamos, los sudamos, los lavamos cien veces y corregimos todo lo que no funcionaba. Cuando otros ciclistas comenzaron a preguntarnos dónde comprarlos, entendimos que aquello ya no era un experimento: era una marca.
Hoy diseñamos y fabricamos cada prenda en Venezuela y vestimos a ciclistas en todo el país, desde los páramos andinos hasta la costa. Seguimos siendo un equipo pequeño que responde cada mensaje de WhatsApp, empaca cada pedido a mano y sale a rodar cada fin de semana. Porque para hacer buena ropa de ciclismo hay una sola fórmula: pasar muchas horas sobre la bici.

Confección propia, pieza por pieza
Lo que nos mueve
Calidad sin excusas
Telas técnicas de primera, costuras planas y bandas de silicón que se quedan en su sitio. Probamos cada modelo en la carretera antes de venderlo.
Comunidad ciclista
Nacimos en el pelotón y seguimos en él. Apoyamos rodadas, clubes y ciclistas locales porque la bici se disfruta más acompañado.
Hecho para el trópico
Diseñamos para el calor, la humedad y los aguaceros de aquí: tejidos que respiran, secan rápido y protegen del sol de mediodía.
Hecho aquí. Probado en la ruta.
Maillots, licras, chaquetas y accesorios fabricados aquí, para rodar aquí.
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